Fue una figura clave en el Estudiantes campeón del mundo en 1968 y uno de los grandes ídolos del fútbol argentino.
Este martes se confirmó la muerte de Juan Ramón “La Bruja” Verón, ícono de Estudiantes de La Plata y protagonista de una de las páginas más gloriosas del fútbol argentino. Tenía 81 años y su legado permanece intacto entre los hinchas del Pincha y los amantes de este deporte.
Verón fue mucho más que un talentoso delantero. Integró el recordado equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía que conquistó la Copa Intercontinental en 1968 ante el poderoso Manchester United, luego de obtener la Copa Libertadores. Aquella gesta posicionó a Estudiantes en la élite mundial y elevó a Verón al estatus de leyenda.
Con una zurda precisa y una personalidad arrolladora, “La Bruja” dejó una marca indeleble también en el plano local, siendo parte fundamental del tricampeonato de América entre 1968 y 1970. Su capacidad goleadora y su entrega dentro del campo lo convirtieron en un emblema del club platense.
Además de su trayectoria en Estudiantes, Verón tuvo pasos por clubes como Panathinaikos de Grecia y Junior de Barranquilla, entre otros. Pero su vínculo con La Plata fue eterno: no solo por su carrera como jugador, sino también como formador y referente institucional.
Padre de Juan Sebastián Verón, exjugador de la Selección Argentina y presidente de Estudiantes, Juan Ramón supo transmitir su pasión por el fútbol y por los colores albiazules. Su partida deja un vacío enorme, pero también una herencia imborrable en la historia grande del deporte nacional.