Una fundación especializada señaló el riesgo de colapso en el hospital pediátrico y criticó la falta de recursos para garantizar la atención.
Un reciente informe de la Fundación Soberanía Sanitaria encendió las alarmas al advertir sobre la grave situación que atraviesa el Hospital Garrahan, principal centro pediátrico del país. Según el relevamiento, el deterioro presupuestario y la falta de insumos comprometen no solo el presente, sino también el futuro del sistema público de salud.
El documento cuestiona las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional y sostiene que los recortes afectan directamente la capacidad operativa del hospital. Entre los puntos más preocupantes, se destaca la postergación de tratamientos complejos y la suspensión de cirugías por falta de materiales, lo que impacta de lleno en la calidad de atención de miles de niños.
Desde la entidad advirtieron que el Garrahan funciona actualmente con un déficit en áreas clave, incluyendo terapias intensivas y servicios de oncología. “No hay salud infantil posible si se desfinancia el principal hospital pediátrico del país”, señalaron los autores del estudio, quienes reclamaron una urgente revisión de las partidas asignadas.
El informe también desmintió la visión oficial que minimiza la crisis, al presentar datos concretos sobre demoras en turnos y listas de espera que superan ampliamente los estándares recomendados. Esto pone en evidencia un escenario que podría agravarse si no se adoptan medidas correctivas en el corto plazo.
Mientras tanto, profesionales del hospital y organizaciones sociales comenzaron a movilizarse para exigir mayor financiamiento y sostener el carácter público y gratuito del Garrahan. La situación del emblemático centro pediátrico se convirtió así en un termómetro del estado general del sistema de salud argentino.