La empresa dejará de producir en la localidad bonaerense y trasladará parte de su actividad a Río Tercero y Pilar.
La firma Atanor anunció el cierre definitivo de su planta en San Nicolás luego de un largo proceso judicial y denuncias por contaminación ambiental. La compañía, dedicada a la producción de agroquímicos, confirmó que mudará parte de su producción a sus instalaciones ubicadas en Río Tercero, Córdoba, y en Pilar, provincia de Buenos Aires.
El caso cobró notoriedad en los últimos años a partir de las denuncias de vecinos y organizaciones ambientalistas que alertaron sobre el impacto negativo de la planta en el suelo, el agua y el aire de la región. A esto se sumó recientemente una condena judicial que confirmó la responsabilidad de la empresa por la contaminación.
Desde el municipio de San Nicolás expresaron preocupación por el impacto social del cierre, ya que la planta empleaba a un número importante de trabajadores locales. Algunos sindicatos ya anticiparon que buscarán garantizar la continuidad laboral de los empleados, aunque no está claro cuántos serán reubicados.
Por su parte, la compañía sostuvo que la decisión responde a un plan de “reorganización productiva” que tiene como objetivo concentrar operaciones en centros industriales con mayor infraestructura. Sin embargo, las voces críticas apuntan a que el verdadero motivo del traslado son los conflictos ambientales y legales que enfrenta en San Nicolás.
El cierre de Atanor vuelve a poner en debate el equilibrio entre producción industrial y cuidado del medio ambiente. Mientras tanto, los vecinos afectados exigen que se avance en la remediación de las áreas contaminadas para garantizar la salud y seguridad de la comunidad.