Los peritajes toxicológicos confirmaron que la conductora del UTV y el chofer de la camioneta dieron positivo. El niño continúa internado en terapia intensiva tras múltiples cirugías y el hecho reavivó el debate por los controles en los médanos.
Los análisis toxicológicos realizados a los conductores involucrados en el grave accidente ocurrido a mediados de enero en Pinamar confirmaron la presencia de alcohol en sangre en ambos casos. El hecho dejó con heridas de extrema gravedad a Bastián Jerez, quien permanece internado en terapia intensiva, mientras avanza la investigación judicial para determinar responsabilidades.
De acuerdo con los estudios efectuados por el Laboratorio Químico de la Policía Científica de Dolores, la mujer que conducía el vehículo UTV en el que viajaba el menor registró 0,41 gramos de alcohol por litro de sangre. Por su parte, el conductor de la camioneta Amarok presentó 0,25 gramos. En contraste, el padre del niño, que también se trasladaba en el UTV, no tenía alcohol en el organismo. En ninguno de los involucrados se detectaron drogas.
A partir de estos resultados y otras pruebas recolectadas, la fiscalía imputó a ambos conductores por el delito de lesiones leves agravadas, en el marco de la causa que busca esclarecer cómo se produjo la colisión.
El choque ocurrió en la zona conocida como La Frontera, un sector de médanos muy transitado durante el verano por vehículos recreativos. La UTV y la camioneta impactaron de frente y, debido a la violencia del golpe, Bastián debió ser evacuado de urgencia en helicóptero sanitario hacia el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata.
Desde entonces, el niño fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Según el último parte médico oficial, ya atravesó seis operaciones, incluida una fijación cervical y una traqueotomía para estabilizar sus funciones vitales. Permanece en estado crítico, aunque estable, bajo monitoreo constante en terapia intensiva. Los médicos advirtieron que existen riesgos de secuelas neurológicas producto del traumatismo y la falta de oxígeno.
El caso generó conmoción pública y reabrió la discusión sobre la seguridad en los médanos de Pinamar, donde la circulación de UTV, motos y camionetas suele darse con escasos controles. Vecinos y organizaciones civiles reclaman mayores restricciones, presencia de autoridades y medidas más estrictas para prevenir siniestros.
En paralelo, continúan los peritajes accidentológicos y mecánicos para reconstruir la dinámica del choque, determinar velocidades y establecer si hubo maniobras imprudentes que agravaron las consecuencias. Los resultados podrían aportar nuevas definiciones en la causa durante los próximos días.






