Dos mujeres que trabajaron en residencias del cantante en República Dominicana y Bahamas lo denunciaron ante la Justicia española por abuso sexual, maltrato laboral y trata de personas. La causa es impulsada por la organización internacional Women’s Link Worldwide.
El cantante español Julio Iglesias fue denunciado ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España por abuso sexual, trata de personas y graves vulneraciones a los derechos laborales. La presentación fue realizada por dos ex empleadas domésticas que trabajaron en sus mansiones de República Dominicana y Bahamas, con el acompañamiento de la organización internacional Women’s Link Worldwide.
La denuncia también alcanza a un grupo de encargadas de las residencias, señaladas como presuntas colaboradoras necesarias del artista, hoy de 82 años, en la ejecución de los hechos denunciados.
Según consta en la presentación judicial, los episodios habrían ocurrido entre enero y octubre de 2021 en las propiedades que Iglesias posee en el Caribe. Si bien los hechos se habrían producido fuera de España, la nacionalidad del acusado habilita la competencia de la justicia española.
Entre los delitos denunciados se mencionan trata de seres humanos con fines de trabajo forzado y servidumbre, además de delitos contra la libertad y la integridad sexual, como acoso sexual y agresión sexual, lesiones y múltiples violaciones a los derechos de las trabajadoras, vinculadas a la imposición de condiciones laborales abusivas.
La denuncia fue presentada el 5 de enero, aunque tomó estado público este martes 13 tras una investigación conjunta de ElDiario.es y Univisión Noticias, que durante tres años recopilaron testimonios y documentación sobre el caso.
Ambos medios indicaron que intentaron comunicarse en reiteradas oportunidades con el cantante para conocer su versión de los hechos, sin obtener respuesta. En cuanto a las encargadas señaladas, una de ellas tampoco respondió, mientras que otra sostuvo que no tiene “nada que decir” frente a las acusaciones.
“No merecíamos el maltrato físico, psicológico y sexual”. Las denunciantes afirmaron que desde el primer contacto laboral fueron sometidas a acoso sexual, maltrato psicológico constante y situaciones de extrema vulnerabilidad, que se extendieron durante todo el tiempo que trabajaron en las residencias del músico.
Las mujeres explicaron que su objetivo es obtener justicia no solo para ellas, sino también para otras trabajadoras que habrían atravesado situaciones similares. En ese sentido, señalaron que buscan que el caso contribuya a romper el silencio y a visibilizar violencias históricamente naturalizadas.
Por razones de seguridad y protección, la identidad de las denunciantes se mantiene bajo reserva. A pedido de sus abogadas, la Fiscalía aceptó resguardar sus datos debido a su situación de vulnerabilidad socioeconómica y al temor por posibles represalias. En la investigación periodística fueron identificadas con los nombres ficticios Rebeca y Laura.
Las representantes legales advirtieron además sobre el poder, la influencia y la capacidad de intimidación del denunciado, factores que habrían incidido en el silencio previo de las víctimas.
“Espero que todo lo que hacía Julio Iglesias allí no quede impune y que haya consecuencias”, expresó Rebeca. Por su parte, Laura sostuvo que su testimonio busca alentar a otras víctimas: “Quiero que mi voz les dé fuerza para hablar y que juntas podamos hacer justicia. No entramos a esa casa para sufrir violencia, sino para trabajar dignamente”.
Finalmente, Women’s Link Worldwide solicitó medidas de protección adicionales, entre ellas evitar cualquier tipo de contacto entre el acusado y las denunciantes, así como con sus familiares y allegados.






