El ataque alcanzó la cárcel de Evin, donde estaban detenidos opositores y presos políticos. El gobierno iraní calificó el hecho como un “crimen de guerra”.
El líder supremo de Irán reapareció tras el alto el fuego y lanzó duras declaraciones contra Washington y Tel Aviv, en un clima aún tenso en Medio Oriente.
El mandatario estadounidense aseguró que Israel mantendrá la calma ante la reciente ofensiva iraní y reafirmó su compromiso con la estabilidad en Medio Oriente.
El expresidente estadounidense afirmó que los bombardeos causaron "daños monumentales" y presionó al régimen iraní a elegir entre "la paz o la tragedia".
Washington confirmó la operación militar y advirtió que responderá con “rapidez y decisión” ante futuras amenazas. El mundo observa con preocupación una posible escalada bélica.