La medida impactará en los precios de la nafta y el gasoil desde septiembre, con subas que se aplicarán de forma escalonada.
El Gobierno nacional oficializó este viernes el nuevo esquema de actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, una medida que comenzará a regir a partir del 1° de septiembre. Con esta decisión, se espera un incremento en los precios de la nafta y el gasoil en todo el país.
El ajuste impositivo, que había sido postergado en varias ocasiones, busca recomponer la recaudación fiscal y reducir el desfasaje acumulado en los últimos meses. Según estimaciones privadas, el impacto en el surtidor podría rondar entre un 4% y un 7% dependiendo del tipo de combustible y de la región.
La actualización se aplicará de manera escalonada, con el objetivo de evitar un traslado abrupto al consumidor. Desde la Secretaría de Energía remarcaron que el esquema apunta a otorgar previsibilidad al sector y a los usuarios, al tiempo que permitirá sostener la recaudación tributaria en un contexto de fuerte presión fiscal.
Las petroleras, en tanto, evalúan cómo trasladar los aumentos a los precios finales. En los últimos meses, las compañías ya habían advertido sobre el atraso que mantenían los valores de los combustibles frente a la inflación y los costos internacionales de producción.
Con este nuevo esquema, el Gobierno busca ordenar un frente clave de ingresos fiscales, aunque el impacto en el bolsillo de los automovilistas será inevitable. El mercado aguarda ahora cómo reaccionará la demanda en un contexto de aumentos generalizados en distintos rubros de la economía.