El exdiputado, inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos, promovió la posible candidatura presidencial del pastor evangélico. La movida desató fuertes cuestionamientos internos en el PJ.
El dirigente José Orellana volvió a quedar en el centro de la escena tras impulsar un “operativo clamor” para instalar al pastor Dante Gebel como posible candidato presidencial.
La iniciativa generó un fuerte impacto político, no solo por lo inusual de la propuesta —un outsider sin trayectoria partidaria— sino por la situación judicial de quien la promueve.
Condena y cuestionamientos
Orellana cuenta con una condena firme de la Corte Suprema a tres años de prisión en suspenso por abuso sexual simple, además de una inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos.
Este contexto profundizó las críticas dentro del peronismo tucumano, donde distintos sectores cuestionaron su legitimidad para opinar sobre el futuro del espacio.
El impulso a un outsider
Pese a ese escenario, el exlegislador promovió la figura de Gebel como una alternativa electoral.
“Tiene un carisma que muchos políticos quisieran”, afirmó, al destacar su perfil por fuera de la política tradicional y su capacidad de comunicación.
La propuesta apunta a capitalizar el descontento social con una figura conocida, pero sin desgaste dentro del sistema partidario.
Críticas al Gobierno y mensaje interno
En sus declaraciones, Orellana también apuntó contra la gestión de Javier Milei, al señalar el impacto del ajuste económico.
“Lo único que vale es qué siente la calle cuando va al supermercado”, sostuvo, y denunció la paralización de la obra pública y el uso de redes sociales como herramienta de confrontación.
En paralelo, reclamó una renovación del peronismo, con dirigentes “sin imagen negativa”.
Tensiones dentro del PJ
El planteo dejó al descubierto una crisis de liderazgo en el peronismo y abrió un nuevo frente de discusión interna.
Por un lado, algunos sectores ven con interés la posibilidad de ampliar la base electoral con figuras externas. Por otro, la iniciativa genera rechazo por el perfil de Orellana y su situación judicial.
Un armado incipiente
Por ahora, el llamado “operativo clamor” no cuenta con estructura formal dentro del Partido Justicialista, pero instala un debate de cara a 2027.
La movida refleja tanto la búsqueda de nuevas figuras como las tensiones internas de un espacio que intenta redefinir su liderazgo en un escenario político cambiante.






