El Ejecutivo puso en marcha el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados, que reemplaza la segmentación anterior. Hogares con bienes de alto valor y pymes con capacidad económica perderán el beneficio.
El Gobierno nacional avanzó con la implementación del Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), el nuevo sistema que redefine el acceso a los subsidios en las tarifas de luz y gas y deja atrás el esquema de segmentación vigente hasta ahora. La medida fue oficializada mediante una disposición publicada en el Boletín Oficial y comenzará a regir a partir de febrero.
El nuevo régimen establece criterios más estrictos para determinar quiénes podrán recibir asistencia estatal. La clave del sistema es un cruce exhaustivo de información entre distintos organismos públicos, que permitirá evaluar la situación económica y patrimonial de los usuarios a través de una declaración jurada digital. La Secretaría de Energía será la autoridad de aplicación y control.
Según explicaron fuentes oficiales, el objetivo es “identificar con mayor precisión a los hogares que realmente necesitan la ayuda estatal” y evitar asignaciones indebidas. Para ello, se integrarán bases de datos de la ANSES, registros patrimoniales y otros organismos nacionales.
Quiénes quedarán excluidos del subsidio
El nuevo esquema fija una serie de condiciones que pueden dejar a los hogares fuera del beneficio. Entre ellas se encuentran:
- Poseer un automóvil con una antigüedad igual o menor a tres años, salvo en los casos de titulares con Certificado Único de Discapacidad.
- Tener tres o más inmuebles registrados a nombre de integrantes del hogar.
- Contar con embarcaciones de lujo o aeronaves.
- Poseer activos societarios que indiquen una capacidad económica elevada.
Quienes ya estaban inscriptos en el anterior Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE) no deberán reinscribirse, ya que sus datos migrarán automáticamente al ReSEF. Sin embargo, deberán actualizarlos si se producen cambios en la situación familiar, laboral o patrimonial.
Impacto en los hogares
En la práctica, la quita de subsidios afectará principalmente a sectores de ingresos medios que, por la tenencia de determinados bienes, pasarán a pagar tarifas más cercanas al costo real del servicio. Desde el Gobierno anticipan que el impacto comenzará a reflejarse en facturas más elevadas a lo largo del año, especialmente durante los meses de mayor consumo.
Además, la actualización de datos o la detección de inconsistencias en la información declarada puede derivar en la pérdida automática del beneficio, aun para usuarios que hoy reciben subsidios.
Qué cambia para las pymes
El nuevo esquema también endurece las condiciones para las pequeñas y medianas empresas. Aquellas que acrediten capacidad económica, activos relevantes o niveles de facturación superiores a los parámetros establecidos quedarán excluidas del acceso a energía subsidiada.
Esto implicará un aumento de los costos operativos para comercios, industrias y empresas de servicios intensivos en consumo energético. Desde el sector productivo advierten que la suba de tarifas podría trasladarse a precios o afectar la rentabilidad en un contexto de actividad todavía debilitada.






