El expresidente enfrenta un juicio por intento de golpe de Estado y se intensificaron las medidas de control ante la posibilidad de que intente escapar.
Las autoridades brasileñas reforzaron la vigilancia sobre el expresidente Jair Bolsonaro en la antesala del juicio que lo tiene como principal acusado por su presunta participación en el intento de golpe de Estado de enero de 2023. Las medidas incluyen un monitoreo constante de sus movimientos y un control más estricto sobre los vehículos que utiliza.
El operativo especial fue dispuesto tras informes que alertaron sobre un posible riesgo de fuga. Según trascendió, se instaló un sistema de guardia permanente durante las 24 horas y se incrementaron las inspecciones de seguridad en su residencia, así como en los traslados autorizados.
Bolsonaro deberá responder ante la Justicia por haber instigado y avalado las manifestaciones violentas que derivaron en el asalto a las instituciones en Brasilia. De ser hallado culpable, podría enfrentar penas de prisión y la inhabilitación política, lo que marcaría un quiebre definitivo en su carrera.
El clima político en Brasil se mantiene en tensión, con movilizaciones de sectores que apoyan al exmandatario y reclamos de organizaciones sociales que exigen que se haga justicia frente a los hechos ocurridos durante su gobierno.
En este contexto, la Justicia busca garantizar que el proceso avance sin sobresaltos y que Bolsonaro permanezca a disposición del tribunal. El refuerzo de la vigilancia busca evitar cualquier intento de evasión que pueda entorpecer uno de los juicios más relevantes de la historia reciente de Brasil.