A tres días del colapso del estacionamiento en el complejo Estación Buenos Aires, la aparición de maquinaria pesada para retirar escombros generó un fuerte conflicto entre residentes y fuerzas de seguridad. Los vecinos denuncian falta de información y temen que se pierdan pruebas de la investigación.
Momentos de fuerte tensión se vivieron en el barrio porteño de Parque Patricios cuando vecinos del complejo habitacional Estación Buenos Aires intentaron ingresar por la fuerza a sus departamentos, tres días después del derrumbe del estacionamiento del edificio.
El conflicto se desató tras la aparición de una retroexcavadora que comenzó a remover escombros, lo que generó alarma entre los residentes que permanecen sin poder regresar a sus viviendas desde el colapso de la estructura.
Según informaron desde la Policía de la Ciudad, la empresa COSUD inició tareas de reconocimiento del área y trabajos preliminares para retirar material derrumbado y comenzar con el apuntalamiento mediante estructuras tubulares.
Sin embargo, los vecinos aseguraron que no hubo comunicación previa sobre estas tareas, lo que provocó enojo y desconfianza.
Intento de ingreso y tensión con la policía
La presencia de maquinaria pesada motivó a un grupo de residentes a superar el vallado de seguridad para exigir explicaciones y reclamar el ingreso a sus viviendas.
“El caos es total, el derrumbe es de todo tipo y estamos desesperados”, expresó Magalí, una vecina del edificio, al describir la situación.
Según su testimonio, la comunicación con las autoridades judiciales fue confusa y contradictoria. Mientras algunos vecinos recibieron la indicación de denunciar cualquier remoción de escombros por posible pérdida de evidencia, otros fueron informados de que la constructora estaba autorizada a realizar trabajos de apuntalamiento.
La policía impidió el ingreso y se registraron insultos y forcejeos menores, aunque no hubo incidentes graves.
Familias fuera de sus hogares
Desde el derrumbe, ninguna de las familias afectadas pudo regresar a sus departamentos. El acceso al edificio continúa cerrado por orden judicial y los servicios permanecen cortados.
“Solo pudimos volver para rescatar mascotas o retirar algo de ropa y documentos acompañados por bomberos. Después no se pudo entrar más”, explicó la vecina.
Actualmente, muchos de los damnificados se encuentran alojados en hoteles de la zona céntrica de la ciudad, cuyos costos están siendo cubiertos por la empresa constructora con asistencia del gobierno porteño.
El alojamiento, según informaron, estaría garantizado al menos hasta el 13 de marzo, aunque estiman que la situación podría extenderse durante varios meses.
Reclamo por peritajes independientes
La incertidumbre sobre el estado del edificio y el manejo de los escombros llevó a los vecinos a organizarse para solicitar un peritaje independiente.
De acuerdo con los residentes, el costo del estudio técnico ronda los 10 millones de pesos, por lo que se encuentran realizando votaciones internas para definir cómo financiarlo.
Además, los damnificados decidieron contar con asesoramiento legal del abogado Fernando Burlando, quien ya comenzó a trabajar junto a su equipo en el caso.
Miedo a nuevos derrumbes
Entre los vecinos también crece el temor por la estabilidad de otras estructuras del complejo. Según relataron, la torre contigua presentaría deformaciones en el techo de la cochera que podrían indicar riesgos similares.
Aunque reconocieron que previamente habían existido problemas menores como filtraciones, aseguraron que nunca imaginaron que pudiera ocurrir un derrumbe de estas características.
Reclamos por la falta de respuestas
Los residentes cuestionan la falta de información oficial y exigen la presencia de la fiscalía en el lugar para garantizar transparencia en la investigación.
“Que venga la fiscal y dé la cara”, reclamaron varios vecinos durante el operativo.
El colapso del estacionamiento afectó a más de 300 familias y provocó la destrucción de al menos 65 autos que se encontraban en la estructura al momento del derrumbe.
Actualmente, el área permanece vallada y custodiada por más de 100 efectivos de la Policía de la Ciudad, junto con personal de Bomberos, Defensa Civil y Guardia de Auxilio.
Mientras tanto, las autoridades trabajan en el apuntalamiento del edificio y en las pericias que permitirán determinar las causas del derrumbe y las responsabilidades por lo ocurrido.






