El accidente ocurrió en la provincia de Córdoba y es el más grave en más de una década. Hay decenas de heridos, varios en estado crítico, y el gobierno español decretó tres días de luto nacional mientras avanza la investigación.
Al menos 39 personas murieron y decenas resultaron heridas luego de un violento choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia de Córdoba, en el sur de España. El siniestro, ocurrido este martes por la tarde, es considerado el accidente ferroviario más grave del país en los últimos diez años.
El hecho se produjo en el municipio de Adamuz, minutos después de las 19, cuando un tren de la compañía Iryo que viajaba desde Málaga hacia Madrid descarriló sus últimos tres vagones e invadió la vía contigua. En ese momento impactó de frente contra otro convoy que cubría la ruta Madrid-Huelva, con 184 pasajeros a bordo, provocando también su descarrilamiento.
La violencia del choque hizo que varios vagones cayeran por una ladera de unos cuatro metros, lo que complicó las tareas de rescate. Los servicios de emergencia asistieron a 112 personas, de las cuales 48 permanecen hospitalizadas —entre ellas cinco menores— y 12 se encuentran en terapia intensiva.
Más de 200 efectivos de la Guardia Civil, bomberos y equipos sanitarios trabajan en el lugar del siniestro. Las autoridades reconocieron que los restos retorcidos de los trenes dificultaron el acceso a los pasajeros atrapados. “Hemos tenido que retirar cuerpos sin vida para poder llegar a personas con vida”, expresó el jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, canceló su agenda oficial y se trasladó al lugar del accidente, donde ofreció una conferencia de prensa junto a autoridades locales y nacionales. “Hoy es un día de dolor para toda España”, afirmó. Además, decretó tres días de luto nacional y prometió “acompañar y asistir a las víctimas y a sus familias durante todo el tiempo que sea necesario”.
Sánchez destacó la labor de los equipos de emergencia y aseguró que la investigación se llevará adelante con “absoluta claridad”. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) quedó a cargo de las pericias, mientras que Adif habilitó centros de asistencia para familiares en varias ciudades del país.
Las causas del choque aún no fueron determinadas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó el hecho como “tremendamente extraño” y señaló que ocurrió en un tramo recto de una vía recientemente renovada. Desde Renfe descartaron, en principio, un error humano y apuntaron a posibles fallas en el material rodante o en la infraestructura.
Testimonios de pasajeros describieron escenas de pánico y destrucción. “Se sintió como un terremoto”, relató un periodista de RTVE que viajaba en uno de los trenes. Otros sobrevivientes hablaron de “una película de terror”, con vidrios rotos, maletas volando y personas intentando escapar de los vagones dañados.
Tras el accidente, se suspendió la circulación de los trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. La tragedia reavivó el recuerdo del descarrilamiento de Santiago de Compostela en 2013, que dejó 79 muertos, y volvió a poner en el centro del debate la seguridad del sistema ferroviario español.






