El presidente de Estados Unidos postergó su ultimátum tras una mediación internacional. Teherán aceptó reabrir el estrecho de Ormuz bajo condiciones y se acordó un alto el fuego temporal en la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio marcha atrás en su amenaza de “aniquilar a toda una civilización” y anunció una prórroga de dos semanas para avanzar en negociaciones con Irán, en medio del conflicto bélico en Medio Oriente.
La decisión llegó tras gestiones diplomáticas encabezadas por Shehbaz Sharif, primer ministro de Pakistán, quien actuó como mediador entre las partes.
Tregua parcial y condiciones
Como parte del entendimiento, Irán confirmó que permitirá el tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz durante ese período, aunque bajo control de sus Fuerzas Armadas y con restricciones técnicas.
Desde Teherán aclararon que la medida no implica el fin de la guerra, y advirtieron que responderán “con toda su fuerza” ante cualquier ataque.
El acuerdo incluye un alto el fuego temporal que se extiende a otros países de la región, como Líbano.
De la amenaza al repliegue
El giro de Trump se produce apenas 48 horas después de haber lanzado un ultimátum en el que advertía sobre ataques a gran escala contra infraestructura iraní si no se reabría el paso marítimo.
En su red social, el mandatario justificó la decisión al señalar que Estados Unidos ya cumplió sus objetivos militares y que existen avances hacia un posible acuerdo de paz.
Un conflicto con impacto global
El estrecho de Ormuz es una de las rutas energéticas más importantes del mundo: por allí circula cerca del 20% del petróleo global, lo que convierte cualquier bloqueo en un factor crítico para la economía internacional.
Analistas advierten que una escalada podría disparar el precio del crudo por encima de los 200 dólares, con efectos directos en la inflación y la actividad económica mundial.
Escenario de tensión persistente
A pesar de la tregua, los enfrentamientos continúan en distintos puntos. Israel reportó ataques a infraestructura iraní, mientras que Teherán respondió con ofensivas contra objetivos energéticos en la región.
En paralelo, miles de personas se movilizaron en ciudades iraníes en señal de resistencia, en un contexto de fuerte nacionalismo interno.
Disputa internacional
El conflicto también se trasladó al plano diplomático. China y Rusia vetaron una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que buscaba coordinar medidas para garantizar la navegación en el estrecho.
Ambos países argumentaron que la iniciativa favorecía a Estados Unidos y sus aliados, profundizando la división global frente a la crisis.






