El presidente estadounidense publicó en Truth Social un montaje generado con inteligencia artificial en el que Barack y Michelle Obama aparecen representados como primates. La pieza fue interpretada como un mensaje racista y supremacista y provocó condenas de dirigentes demócratas y organizaciones civiles.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a quedar en el centro de la polémica tras publicar en sus redes sociales un video generado con inteligencia artificial en el que el exmandatario Barack Obama y la ex primera dama Michelle Obama aparecen caracterizados como monos, en una representación que fue ampliamente repudiada por su contenido racista.
La pieza, de poco más de un minuto de duración, fue difundida en Truth Social, la plataforma habitual de comunicación del líder republicano. Allí se observa un montaje en el que las imágenes de los Obama se combinan con cuerpos de primates, acompañadas por música de la película El Rey León.
La publicación se produjo en medio de un clima político adverso para Trump, atravesado por nuevas controversias vinculadas a los archivos del caso Epstein, lo que analistas interpretaron como un intento de desviar la atención pública mediante provocaciones.
En el mismo video, el mandatario insiste con acusaciones ya desmentidas sobre un supuesto fraude electoral en los comicios que perdió frente a Joe Biden, incluyendo señalamientos sin pruebas contra la empresa de recuento de votos Dominion Voting Systems, una narrativa que ya había alimentado el asalto al Capitolio en 2021.

La difusión del material generó rápidas reacciones. Desde la oficina del gobernador de California, Gavin Newsom, calificaron el contenido como “despreciable” y pidieron que dirigentes republicanos lo condenen públicamente. También el exasesor de seguridad nacional Ben Rhodes sostuvo que la publicación refleja un discurso abiertamente racista y supremacista.
No es la primera vez que Trump utiliza contenido manipulado con inteligencia artificial para atacar a rivales políticos. Durante el último año compartió otros videos falsificados en los que se ve a opositores en situaciones humillantes o delictivas, una estrategia que refuerza su estilo confrontativo en redes sociales.
El episodio reavivó el debate sobre los límites del discurso político, la desinformación digital y el uso de herramientas de IA para difundir mensajes discriminatorios desde las más altas esferas del poder.






