Un informe basado en inteligencia artificial revela el crecimiento de los fenómenos extremos en el país y advierte sobre la falta de infraestructura y prevención.
Argentina registró cerca de 30 mil inundaciones en las últimas dos décadas, con un promedio de 1.400 por año, según un informe elaborado por Google a partir de datos públicos y reportes periodísticos. El estudio expone el avance de los fenómenos climáticos extremos y su impacto creciente en distintas regiones del país.
Las principales zonas afectadas fueron grandes centros urbanos como la Ciudad de Buenos Aires, además de capitales provinciales como Santa Fe, Córdoba, Salta y Corrientes. También se destacan casos críticos en ciudades como Bahía Blanca y Mar del Plata, donde las lluvias intensas provocaron daños estructurales y evacuaciones masivas.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 7 de marzo de 2025, cuando se registraron 325 inundaciones en un solo día. Bahía Blanca fue el punto más afectado, con precipitaciones récord en pocas horas, 18 víctimas fatales y miles de evacuados, además de pérdidas millonarias.
Especialistas coinciden en que la frecuencia de estos eventos aumentó en la última década, en línea con el avance del cambio climático. Estudios internacionales señalan que fenómenos de esta magnitud serían prácticamente imposibles sin el calentamiento global.
El informe se basa en Groundsource, una herramienta de inteligencia artificial que recopila y analiza millones de datos para construir un registro histórico de desastres. Si bien presenta limitaciones, expertos destacan su potencial para mejorar la planificación y el diseño de políticas públicas.
Sin embargo, advierten que el impacto de estas herramientas depende de la inversión estatal en áreas clave como el monitoreo meteorológico y la infraestructura hidráulica, actualmente debilitadas en el país.
Además de los factores climáticos, los especialistas señalan problemas estructurales como el crecimiento urbano sin planificación, la falta de obras y el uso del suelo, que aumentan la vulnerabilidad frente a inundaciones.
En este contexto, el panorama a futuro es preocupante: se espera un incremento en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos, lo que podría profundizar el impacto social y económico en las zonas más expuestas.






