Clínicas, farmacias y gobiernos locales alertan por el desfinanciamiento del sistema y el traslado masivo de jubilados al sector público. Advierten sobre una posible “tragedia humanitaria”.
La situación del PAMI encendió alarmas en todo el sistema de salud. Clínicas privadas, farmacias y autoridades locales denuncian un fuerte desfinanciamiento que ya impacta en la atención de jubilados y amenaza con profundizarse en los próximos meses.
El escenario es atribuido a recortes y demoras en los pagos, en el marco del ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo.
Falta de pagos y servicios recortados
Prestadores privados aseguran que el PAMI dejó de abonar prestaciones en tiempo y forma, lo que obligó a clínicas a reducir servicios o directamente suspender la atención.
Entre las consecuencias más inmediatas se encuentran:
- Falta de provisión de prótesis
- Limitación en prácticas médicas
- Reducción de camas disponibles
- Cierre de unidades de atención
“No es que haya menos pacientes, es que no se está pagando”, resumieron desde el sector.
Farmacias en crisis
El impacto también alcanza a las farmacias, que denuncian una deuda acumulada millonaria y retrasos en los pagos superiores a los plazos habituales.
Según fuentes del sector, la deuda total ronda los $270.000 millones, lo que genera dificultades para reponer medicamentos y sostiene el sistema mediante endeudamiento.
Advierten que el desabastecimiento ya no afecta solo a jubilados, sino a la población en general.
Efecto en el sistema público
Ante la falta de respuestas del PAMI, miles de afiliados comenzaron a trasladarse a hospitales públicos, lo que provocó una sobrecarga en centros de salud municipales y provinciales.
Autoridades locales reportan un aumento significativo en la demanda, tanto en consultas médicas como en tratamientos complejos.
El intendente de Córdoba, Daniel Passerini, calificó la situación como una “tragedia humanitaria y sanitaria”, al advertir que los recursos locales no alcanzan para absorber esa demanda.
Un sistema al límite
El problema se agrava por los retrasos en los pagos, que en algunos casos superan los tres meses, mientras clínicas y farmacias deben afrontar costos operativos inmediatos.
Este desfasaje financiero pone en riesgo la continuidad de prestaciones esenciales y el funcionamiento de la red sanitaria.
Alerta de cara al invierno
Desde el sector advierten que el escenario podría empeorar con la llegada del invierno, cuando aumenta la demanda de atención médica entre adultos mayores.
En ese contexto, crece la preocupación por un posible colapso del sistema si no se regularizan los pagos y se restablece el financiamiento.






