Hubo cortes en la salida de patrulleros, reclamos por sueldos bajos y malestar por el suicidio de un suboficial. El gobierno provincial afirmó que el servicio de seguridad no se vio afectado y calificó las demandas como “difusas”.
Un grupo de familiares y allegados a policías realizó este miércoles una protesta frente a la Jefatura de Policía de Rosario, donde bloquearon de manera intermitente la salida de patrulleros y reclamaron mejoras salariales, mejores condiciones laborales y mayor contención para el personal. La manifestación, que se extendió desde la tarde hasta la noche, estuvo dirigida contra la gestión del gobernador Maximiliano Pullaro.
Aunque no fue masiva, la protesta se hizo visible con bocinazos, pancartas y carteles, y por momentos obstaculizó el movimiento de móviles policiales. Desde el Ministerio de Seguridad santafesino aseguraron que la operatividad no se resintió y que los patrulleros pudieron salir por accesos alternativos. Según datos oficiales, el tiempo de respuesta al 911 se mantuvo dentro del promedio habitual.
Los reclamos se centraron en la recomposición salarial, jornadas laborales “más dignas” y mejores condiciones de trabajo. En los últimos días había circulado un petitorio anónimo que exigía “salario digno”, “no más familias bajo la línea de pobreza” y cambios en la situación de efectivos en disponibilidad o con sueldos recortados.
Al malestar económico se sumó el impacto por el suicidio de un suboficial, Oscar Valdez, quien se quitó la vida en la propia Jefatura. El agente, que estaba con licencia médica, falleció esta semana y su caso fue mencionado por los manifestantes como un símbolo de la crisis de bienestar dentro de la fuerza.
De acuerdo con fuentes judiciales, durante 2025 se registraron 17 suicidios de integrantes de fuerzas de seguridad en la zona de Rosario, incluyendo policías, gendarmes y penitenciarios, un dato que encendió alarmas sobre la salud mental del personal.
Desde el gobierno provincial señalaron que la protesta fue “inorgánica” y con pedidos poco claros, aunque reconocieron que existen planteos atendibles. Funcionarios de segunda y tercera línea del Ministerio de Seguridad mantuvieron reuniones con referentes del grupo autoconvocado para intentar encauzar el conflicto.
Las autoridades también identifican un problema estructural: muchos suboficiales jóvenes provienen del norte de la provincia y deben trasladarse cientos de kilómetros para trabajar en Rosario, lo que suma costos y desgaste.
El conflicto continúa abierto y las negociaciones siguen, en un contexto de tensión creciente entre empleados estatales y la administración provincial por la pérdida de poder adquisitivo.






