Después del 0-1 ante Vélez en Liniers, el entrenador suspendió la conferencia y se tomó tiempo para reflexionar. Con tres caídas consecutivas, números preocupantes y un equipo sin reacción, el futuro del ciclo vuelve a quedar bajo análisis.
El ciclo de Marcelo Gallardo atraviesa su punto más delicado desde su regreso a River Plate en agosto de 2024. La derrota por 1-0 frente a Vélez Sarsfield en el estadio José Amalfitani profundizó una crisis deportiva que ya no admite eufemismos: tres caídas consecutivas, un equipo sin respuestas anímicas y un presente estadístico que remite a épocas que el club creía superadas.
Tras el encuentro, el entrenador decidió no brindar la habitual conferencia de prensa. Permaneció cerca de 40 minutos reunido con su cuerpo técnico, dialogó con los futbolistas en el vestuario visitante y se retiró en silencio. El mensaje fue claro puertas adentro: se tomará unas horas para evaluar su continuidad.
El arranque del Torneo Apertura encendió todas las alarmas. River acumula apenas dos victorias en el campeonato, no gana desde hace cuatro fechas y se ubica en una posición incómoda en la tabla anual. Más preocupante aún es la tendencia: perdió 12 de los últimos 20 partidos oficiales, una estadística que no se registraba desde principios de los años 80.
Más allá de los números, el equipo transmite fragilidad. No logra revertir resultados adversos —lleva 18 partidos sin dar vuelta un marcador— y cuando comienza en desventaja, termina cayendo. La falta de reacción anímica se combina con rendimientos individuales en baja, refuerzos que aún no encajan y un funcionamiento colectivo que no encuentra identidad.
El contexto también suma presión. River no logró clasificarse a la Copa Libertadores 2026 y deberá disputar la Sudamericana. Tampoco consiguió cerrar el año pasado con títulos, lo que dejó al segundo ciclo del Muñeco sin los respaldos simbólicos que históricamente sostuvieron sus procesos.
En paralelo, las lesiones complicaron la planificación: Franco Armani arrastra molestias físicas, Sebastián Driussi volvió sin ritmo y en el último encuentro se sumaron inconvenientes para Juan Fernando Quintero y Kendry Páez. La estructura parece resentida tanto en lo futbolístico como en lo emocional.
Este lunes, el plantel volverá a entrenarse en River Camp. El jueves, el equipo recibirá a Banfield en el Monumental en un clima que promete ser tenso. La dirigencia, encabezada por el nuevo presidente Stefano Di Carlo, sigue de cerca la situación.
Gallardo atraviesa su momento más complejo desde que retomó el mando. Sin títulos, con estadísticas adversas y con un equipo que no muestra reacción, su continuidad dejó de ser una certeza para transformarse en interrogante. El mundo River, una vez más, espera una definición.






