Un anestesiólogo de 31 años fue hallado muerto tras consumir propofol y fentanilo. La investigación apunta a la sustracción de estos fármacos del Hospital Italiano y a un circuito irregular dentro del ámbito médico.
La muerte de Alejandro Zalazar, un médico de 31 años, abrió una investigación que expone un presunto circuito ilegal de uso y desvío de anestésicos en hospitales de la Ciudad de Buenos Aires.
El profesional fue encontrado sin vida en su departamento tras sufrir una sobredosis de propofol y fentanilo, dos drogas de uso médico que requieren control estricto.
Un hallazgo que encendió las alarmas
El cuerpo fue hallado con una vía conectada y elementos de inyección, lo que llevó a investigar el origen de los fármacos encontrados en el lugar.
A partir del análisis de trazabilidad, se determinó que las sustancias provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires, lo que derivó en una investigación interna dentro de la institución.
Como resultado, un anestesiólogo y una residente quedaron bajo sospecha por la sustracción y posible distribución de estos medicamentos.
Investigación judicial en marcha
La causa judicial se inició a fines de febrero y ya incluyó allanamientos y medidas de prueba. Los profesionales investigados fueron apartados de sus cargos y enfrentan restricciones como la prohibición de salir del país y de contacto entre ellos.
El expediente analiza si los hechos encuadran como administración fraudulenta, delito que podría implicar penas de hasta seis años de prisión.
Sospechas de uso recreativo
En paralelo, surgieron versiones dentro del ámbito médico sobre reuniones privadas donde se utilizaban estos anestésicos con fines no médicos.
Estas prácticas, conocidas informalmente como “Propo Fest”, incluirían el uso de bombas de infusión y asistencia entre participantes ante posibles cuadros de apnea.
No obstante, las fuentes judiciales aclararon que estas versiones aún no están acreditadas formalmente en la causa.
Dos investigaciones abiertas
El caso avanza en dos frentes: por un lado, la investigación sobre el faltante de medicamentos del hospital y, por otro, un expediente que analiza la muerte de Zalazar como muerte dudosa.
Mientras tanto, el hecho generó fuerte preocupación en el sistema de salud, tanto por el control de sustancias sensibles como por posibles prácticas irregulares dentro del ámbito profesional.






