La medida afectará a millones de pasajeros, aunque algunas líneas no se sumarán al paro. Además, el gremio ratificó su adhesión a la huelga general convocada por la CGT para el 10 de abril.
La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó un paro de colectivos para este viernes 28 de marzo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), tras no haber alcanzado un acuerdo en las negociaciones paritarias con las cámaras empresarias y el Gobierno. La medida de fuerza se enmarca en el reclamo por la actualización salarial de los trabajadores del sector, quienes, según el gremio, sufren una pérdida importante de poder adquisitivo.
El paro fue anunciado luego de la tercera audiencia fallida en la Secretaría de Trabajo, donde el gremio denunció la falta de ofrecimientos por parte de los empresarios. En un comunicado, la UTA expresó que la intransigencia de las empresas y la negativa del Gobierno a mejorar las condiciones salariales obligaron a los trabajadores a tomar esta decisión. Gabriel Gusso, dirigente de la UTA, afirmó que el paro será «completo», afectando a todas las líneas adheridas al sindicato, con la excepción de las que pertenecen al Grupo DOTA.
Aunque el paro afectará a millones de pasajeros del AMBA, algunas líneas de colectivo como la 22, 114, 129, 143 y otras no serán parte de la huelga debido a la no adhesión del Grupo DOTA. A pesar de la convocatoria a una nueva audiencia para el 3 de abril, la UTA mantiene la medida de fuerza, y en caso de que no se dicte la conciliación obligatoria, el paro se llevará a cabo el viernes sin cambios.
Este conflicto se suma a las tensiones laborales del sector, ya que, además del paro de colectivos, la UTA ha confirmado su adhesión a la huelga general convocada por la CGT para el 10 de abril. En esa jornada, el paro será de 24 horas a nivel nacional, lo que afectará a todos los servicios de transporte público en las distintas provincias del país.
El paro previsto para este viernes genera incertidumbre entre los usuarios del transporte público, quienes podrían ver alterada su rutina diaria. La medida de fuerza no solo refleja el malestar de los trabajadores del sector, sino también un creciente descontento frente a la falta de soluciones a las demandas salariales en un contexto económico complejo.