El pasado 3 de noviembre, las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron en evidencia una creciente resistencia contra la instalación masiva de data centers, infraestructura fundamental para el desarrollo de inteligencia artificial. Al menos 29 jurisdicciones aprobaron restricciones o prohibiciones a estos proyectos, imponiendo un nuevo desafío para una industria valorada en billones de dólares.
Moratoria de gobernadores y rechazo local
Estados clave con una fuerte concentración de proyectos tecnológicos cambiaron sus gobernadores, quienes asumieron con demandas concretas para frenar la construcción de centros de datos. Texas, por ejemplo, electó a Gina Hinojosa, la primera gobernadora demócrata en más de 30 años, que pidió una moratoria inmediata debido al impacto sobre tarifas eléctricas y el consumo hídrico.
En Ohio, Amy Acton también asumió con un claro mensaje: imponer condiciones y restricciones para nuevos permisos, en un estado donde al menos 14 localidades aprobaron restricciones o prohibiciones. Asimismo, Georgia y Pensilvania, con gobernadoras y gobernadores demócratas respectivamente, fortalecieron posturas más restrictivas frente a proyectos que no cuentan con apoyo comunitario.
Impacto directo en una industria en expansión
Según análisis de consultoras como SemiAnalysis y Jefferies, estas nuevas políticas impactan cerca del 50% de la capacidad proyectada de data centers para inteligencia artificial a nivel nacional. Proyectos con permisos avanzados podrían seguir, pero las aprobaciones estatales se demorarán y otras iniciativas podrían migrar a estados con menos resistencia.
Gordon Johnson, de GLJ Research, indicó que en Texas, un estado que concentra casi un tercio de la capacidad prevista, las demoras pueden extenderse de 12 a 18 meses, con riesgos de cancelaciones o traslado.
La voz de los votantes y las consecuencias en los mercados
La oposición a la expansión de data centers trascendió a las urnas. Una encuesta de salida mostró que más del 50% consideró la IA y esos proyectos como motivos importantes para su voto. Temas como el aumento en las facturas de luz, el enorme consumo de agua y la falta de consulta fueron clave.
La reacción no se limitó al ámbito local: en los mercados estadounidenses, acciones de empresas vinculadas disminuyeron, mientras que gigantes como Nvidia, Alphabet y Amazon mostraron incrementos, reflejando la complejidad del escenario.
La resistencia demuestra que, más allá de regulaciones federales, la aprobación local y el consenso social son decisivos para la continuidad de una industria crítica para la economía del futuro.






