El argentino Franco Colapinto repitió su mejor resultado histórico en la Máxima en una carrera caótica, dominada por Kimi Antonelli, que se quedó con la victoria y lidera el campeonato.
El Gran Premio de Miami ofreció un espectáculo impredecible y cargado de incidentes, y en ese contexto el argentino Franco Colapinto volvió a destacarse con una actuación sólida: terminó en el 8° puesto y volvió a igualar su mejor resultado histórico en la Fórmula 1.
La jornada estuvo marcada por condiciones cambiantes desde temprano, con lluvias que alteraron la actividad previa y una pista más fría al momento de la largada. Desde el inicio, la carrera mostró su carácter caótico, con maniobras al límite y múltiples incidentes.
Colapinto, que había largado desde la octava posición, tuvo un arranque intenso y llegó a ganar un puesto en los primeros metros, incluso en un duelo ajustado con Lewis Hamilton. Con firmeza, logró acomodarse en el pelotón y sostener un ritmo competitivo.
Los accidentes no tardaron en aparecer. Entre ellos, el fuerte vuelco de Pierre Gasly tras un toque, que generó preocupación en el paddock, y varios abandonos que obligaron a neutralizar la carrera en distintos momentos.
En ese escenario, el piloto argentino ejecutó una estrategia inteligente y sin errores. Incluso llegó a ubicarse en el cuarto puesto cuando su equipo estiró la parada en boxes esperando un cambio climático que nunca se concretó. Finalmente, tras su detención, volvió a pista en la octava posición, lugar que defendió con autoridad hasta la bandera a cuadros.
En la punta, la victoria fue para Kimi Antonelli, quien sumó su tercer triunfo consecutivo y se consolida como líder del campeonato. Lo acompañaron en el podio Lando Norris y Oscar Piastri.
Para Colapinto, el resultado no solo significa sumar puntos importantes, sino también confirmar su evolución en la categoría y el crecimiento de su equipo, que se posiciona como protagonista en la zona media de la parrilla.
En un fin de semana lleno de caos, presión y oportunidades, el argentino volvió a responder. Y ya empieza a ser costumbre.






