Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil y consiguió su cuarto mandato tras imponerse sobre Flávio Bolsonaro en una segunda vuelta electoral marcada por la paridad, las denuncias cruzadas y una remontada que modificó el resultado de la primera vuelta.
Con más del 96% de las urnas escrutadas, la Justicia Electoral brasileña consideró matemáticamente definida la elección. Lula alcanzaba 64.136.514 votos, equivalentes al 51,70%, mientras que el candidato opositor reunía 59.767.869 sufragios, el 48,22%.
La diferencia fue de 4.368.645 votos a favor del actual mandatario, que logró incrementar su caudal electoral en más de diez millones de sufragios entre ambas vueltas.
El resultado representa un nuevo triunfo del Partido de los Trabajadores (PT) frente al bolsonarismo, cuatro años después de que Lula derrotara a Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales de 2022.
Lula celebró el triunfo y habló de una derrota del negacionismo
En sus primeras declaraciones después de conocerse los resultados, el presidente agradeció el respaldo de los brasileños y destacó la participación electoral.
“Tenemos el menor número de abstenciones y voto nulo en la historia del país y tengo que agradecer a la militancia y al pueblo brasileño por su generosidad”, expresó.
También reconoció especialmente el acompañamiento de los jóvenes y sostuvo que “esta elección fue una derrota del negacionismo”.
El mandatario afirmó, además, que durante la campaña debieron enfrentar una presunta “intromisión extranjera”, en referencia a los cuestionamientos del PT sobre el funcionamiento de las plataformas digitales y su posible influencia en la competencia electoral.
El Nordeste y Minas Gerais fueron claves para la victoria
La remontada de Lula tuvo uno de sus principales puntos de apoyo en el Nordeste brasileño, una región históricamente favorable al Partido de los Trabajadores.
Sin embargo, el oficialismo también consiguió una victoria decisiva en Minas Gerais, uno de los estados más poblados del país, donde Flávio Bolsonaro había logrado imponerse durante la primera vuelta.
El escrutinio mostró una competencia ajustada y cambios en las posiciones de ambos candidatos. Aunque Lula comenzó por delante, Bolsonaro consiguió superarlo momentáneamente antes de que el presidente recuperara la ventaja y ampliara la diferencia.
La victoria también resultó significativa porque Lula consiguió revertir el resultado de la primera vuelta, en la que había quedado por detrás de su adversario.
Flávio Bolsonaro desconoció el resultado
Tras conocerse la tendencia irreversible, Flávio Bolsonaro cuestionó la legitimidad de los comicios y reclamó su anulación.
“Es imposible reconocer el resultado”, afirmó el dirigente opositor.
La jornada había estado atravesada por controversias relacionadas con la organización electoral. Desde el oficialismo denunciaron dificultades para votar en ciudades como San Pablo y Salvador de Bahía, particularmente por problemas vinculados con el transporte.
La intervención de distintos magistrados y la extensión del horario de votación provocaron demoras e incertidumbre durante el escrutinio.
Finalmente, el conteo se reanudó y la Justicia Electoral confirmó que la diferencia a favor de Lula era matemáticamente irreversible.
Con este resultado, el dirigente histórico del PT iniciará su cuarto período presidencial, en una elección que también tendrá repercusiones sobre el escenario político de América Latina y las relaciones de Brasil con los gobiernos de la región.






