Sandor Csanyi, vicepresidente de la FIFA y presidente de la Federación Húngara, aseguró que perdió “por completo” la confianza en Gianni Infantino. Cuestionó el intento de incorporar inversores privados, denunció decisiones tomadas a espaldas del Consejo y criticó el despido de un alto funcionario.
La crisis interna en la FIFA sumó un nuevo capítulo luego de que Sandor Csanyi, uno de los ocho vicepresidentes del organismo, anunciara que retira su respaldo al presidente de la entidad, Gianni Infantino.
El dirigente, que además encabeza la Federación Húngara de Fútbol, comunicó su decisión mediante una carta dirigida al propio Infantino y profundizó las divisiones dentro de la conducción de la FIFA cuando faltan pocos meses para las elecciones previstas para marzo de 2027.
Según el contenido de la carta difundido por AFP, Csanyi aseguró que perdió “por completo” la confianza en la actual conducción y lanzó fuertes cuestionamientos sobre algunas de las decisiones adoptadas durante los últimos meses.
Las críticas contra la conducción de Infantino
Entre sus principales planteos, el dirigente húngaro cuestionó medidas vinculadas con la organización del Mundial 2026 y sostuvo que dentro de la entidad se estarían priorizando conveniencias partidarias por encima del desarrollo global del fútbol.
Pero uno de los principales focos del conflicto es el proyecto que buscaba abrir la FIFA a fondos e inversores privados, una iniciativa que ya había generado fuertes resistencias dentro de la organización.
Csanyi denunció que el plan fue elaborado “en absoluto secreto y a espaldas de los integrantes del Consejo de la FIFA”, lo que habría profundizado el malestar entre algunos de los principales dirigentes.
La controversia por este proyecto ya había provocado otros movimientos dentro de la estructura internacional del fútbol y ahora alcanzó directamente a uno de los integrantes de la mesa chica de la organización.
El despido que profundizó la crisis
Otro de los puntos que provocó el quiebre fue la salida de Kevin Lamour, quien ocupaba uno de los puestos de mayor relevancia dentro de la estructura administrativa de la FIFA.
“La gota que colma el vaso ha sido el inesperado despido de Kevin Lamour”, expresó Csanyi.
Lamour se desempeñaba como director general de operaciones y tenía bajo su órbita áreas estratégicas como asuntos jurídicos, comunicación e infraestructura. La FIFA oficializó su salida luego de dos años en el cargo.
El exdirectivo se había convertido además en una de las voces críticas del proyecto de privatización. A fines de julio había cuestionado públicamente la iniciativa y sostenido que no debía avanzar.
Infantino pierde respaldo de cara a 2027
La ruptura adquiere especial relevancia por el lugar que ocupa Csanyi: no se trata de un dirigente externo, sino de uno de los ocho vicepresidentes del Consejo de la FIFA.
Su decisión expone públicamente las diferencias existentes en la máxima conducción del organismo y agrega incertidumbre sobre el escenario político que enfrentará Infantino rumbo a las elecciones de marzo de 2027.
El intento de incorporar capital privado, las críticas por la forma en que se tomaron determinadas decisiones y ahora el enfrentamiento con uno de sus vicepresidentes configuran uno de los momentos de mayor tensión interna para la conducción de Infantino.






