El índice de riesgo país de Argentina volvió a dispararse este jueves, superando los 900 puntos y alcanzando los 918 unidades, lo que reflejó una nueva jornada de aversión al riesgo sobre los activos argentinos. La suba de 66 puntos respecto al cierre anterior se dio en una jornada negativa también para los bonos y acciones con denominación en dólares.
Los títulos de deuda soberana recuperaron el signo negativo con bajas que llegaron hasta el 3%, en tanto que los ADRs (American Depositary Receipts) de empresas argentinas que cotizan en Wall Street sufrieron caídas significativas. Mercado Libre lideró las bajas con una pérdida del 14,4%, seguida por Banco Supervielle con un retroceso del 5,8% y Edenor que cayó 4,9%.
Por otro lado, las acciones en la Bolsa de Buenos Aires también mostraron una jornada complicada, con una baja del 3,1% en el índice Merval, reflejando el clima de incertidumbre que atraviesa el mercado local.
Contexto político y económico
Este repunte del riesgo país ocurre pocos días después de las elecciones en Estados Unidos, aunque especialistas locales consideran que la influencia directa de ese evento es limitada. El foco principal está en la expectativa sobre la continuidad del programa económico vigente y el impacto de las elecciones presidenciales y legislativas argentinas previstas para 2027.
En el oficialismo comienzan a notarse tensiones internas, con declaraciones de Patricia Bullrich que marcan diferencias respecto al rumbo económico actual de la gestión nacional. Estas posturas disparan un debate político que los inversores toman en cuenta al evaluar la estabilidad futura del país.
El aumento del riesgo país afecta no sólo a la colocación de deuda, sino también a la percepción general del mercado sobre la Argentina. La incertidumbre política se combina con presiones económicas para generar un panorama complicado hacia adelante.
En conclusión, la escalada del riesgo país por encima de los 900 puntos resalta una vez más la vulnerabilidad del país frente a los factores externos e internos que inciden sobre la economía y la política, con un año electoral fundamental en el horizonte.






