En el segundo juicio por la muerte de Diego Maradona, los fiscales sostuvieron que el desenlace era evitable y que la atención médica durante la internación domiciliaria fue deficiente. También solicitaron 10 años de prisión para Nancy Forlini y apuntaron contra la organización del equipo que debía cuidar al exfutbolista.
La fiscalía pidió penas de hasta 12 años de prisión para los profesionales de la salud imputados por la muerte de Diego Armando Maradona. Durante los alegatos finales del segundo juicio, los fiscales adjuntos de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, afirmaron que el ex capitán de la Selección Argentina recibió una atención médica inadecuada durante su internación domiciliaria y que su muerte pudo haberse evitado.
Para Ferrari, el estado de salud del exfutbolista era el de una “bomba de tiempo” que requería controles permanentes y una atención integral. En cambio, los fiscales describieron una organización caótica en la casa del barrio San Andrés, en Tigre, donde Maradona pasó sus últimos días.
Qué penas pidió la fiscalía
Los representantes del Ministerio Público Fiscal solicitaron las siguientes condenas para los acusados:
- Leopoldo Luque: 12 años de prisión para el neurocirujano.
- Nancy Forlini: 10 años de prisión para la responsable de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical.
- Agustina Cosachov: 8 años de prisión para la psiquiatra, además de 10 años de inhabilitación para ejercer la medicina.
- Carlos Díaz: 5 años de prisión para el psicólogo, por homicidio culposo, y el doble de inhabilitación.
- Ricardo Omar Almirón: 4 años de prisión para el enfermero y el doble de inhabilitación.
- Mariano Perroni: 4 años de prisión para el coordinador de enfermeros y el doble de inhabilitación.
En el caso del médico clínico Pedro Di Spagna, los fiscales no formularon acusación.
La audiencia contó con la presencia de las hijas de Maradona, Dalma, Gianinna y Jana, además de sus exparejas Claudia Villafañe y Verónica Ojeda. También participaron los abogados de las querellas que representan a familiares del exfutbolista.
“Existió un grupo de improvisados”
Durante su exposición, Ferrari cuestionó las versiones que presentaron la muerte de Maradona como un episodio repentino. “Nos intentaron hacer creer que Maradona murió súbitamente”, afirmó ante los jueces.
El fiscal recordó que durante el proceso declararon más de 70 testigos en más de 40 audiencias y que se incorporaron chats y audios como parte de la prueba. Según sostuvo, esos elementos permitieron poner en cuestión distintas explicaciones de los imputados.
“Existió un grupo de improvisados que olvidaron en todo momento que trataban a un paciente vulnerable y complejo”, expresó. Y agregó que los profesionales incrementaron los riesgos para la salud del exfutbolista y lo dejaron en una situación de desamparo.
Ferrari también cuestionó las condiciones de la internación domiciliaria. Según su planteo, la vivienda debía haber funcionado con los cuidados y controles propios de un centro médico, algo que, afirmó, no ocurrió.
El fiscal incluyó en ese señalamiento a Luque, Forlini, Cosachov, Díaz, Perroni y Almirón. Sobre el accionar del equipo, sostuvo que los profesionales asumieron voluntariamente sus responsabilidades y ejecutaron acciones contrarias al deber de cuidado.
Los últimos días y las fallas en los controles
Iribarren repasó los antecedentes clínicos de Maradona y remarcó que no se trataba de un paciente que atravesaba únicamente la recuperación de una cirugía. Enumeró problemas renales, neurológicos, hepáticos y cardíacos, además de antecedentes vinculados al consumo problemático de alcohol.
“Necesitaba una mirada integral y en conjunto”, sostuvo el fiscal. Según explicó, las afecciones estaban documentadas y eran conocidas por quienes debían atenderlo.
Los fiscales dividieron el período de internación en dos etapas. Sobre los primeros días, Ferrari cuestionó la frecuencia y la calidad de las visitas médicas. Aseguró que Luque no concurrió durante ese tramo y puso en duda que Cosachov y Díaz hubieran evaluado efectivamente al paciente.
La última semana, entre el 16 y el 24 de noviembre de 2020, fue definida por el fiscal como “la semana del terror”. En ese período, sostuvo, la casa quedó prácticamente sin una supervisión médica adecuada y los registros de los controles de enfermería presentaban deficiencias.
Ferrari también apuntó contra Almirón por haber consignado que Maradona estaba “óptimo” el 25 de noviembre, pese a que, según la acusación, no había ingresado a la habitación para comprobar su estado. El fiscal calificó como falsa la información asentada en la planilla.
La fiscalía sostuvo que la muerte era evitable
Los alegatos incluyeron referencias a los resultados de los estudios forenses y a las conclusiones de la junta médica. Para los fiscales, Maradona no murió de manera súbita, sino después de un deterioro progresivo que no recibió la atención necesaria.
Iribarren enumeró las conclusiones que consideró centrales: la muerte era evitable, la atención médica había sido inadecuada, la internación domiciliaria no reunía las condiciones necesarias y existía un cuadro de fallo orgánico múltiple.
También sostuvo que Maradona atravesó una agonía prolongada y que los signos de deterioro se habían manifestado antes del 25 de noviembre de 2020.
“Diego era una bomba de tiempo”, insistió Ferrari, quien cuestionó que el exfutbolista hubiera sido trasladado a la vivienda de Tigre sin los cuidados que, según la acusación, su cuadro requería.
Tras las exposiciones de los fiscales, el tribunal dispuso un cuarto intermedio antes de escuchar el alegato del querellante Eduardo Ramírez, representante de Diego Junior. Las penas solicitadas deberán ser evaluadas por los jueces al momento de resolver el caso.






