Paraguay protagonizó una de las grandes sorpresas del Mundial 2026 al eliminar a Alemania en una dramática definición por penales (4-3) tras empatar 1-1 en los 120 minutos en el estadio de Boston. La actuación del arquero Orlando Gill, figura clave durante todo el partido y en la tanda desde los 12 pasos, fue decisiva para que el equipo dirigido por Gustavo Alfaro concrete la hazaña y acceda a octavos de final luego de años de ausencia en fases eliminatorias.
El partido y el planteo táctico que hicieron la diferencia
Desde el inicio, Paraguay apostó a un férreo orden defensivo con un esquema 5-4-1 que neutralizó el recorrido y la capacidad de riesgo alemana. El conjunto teutón dominó la pelota en gran parte del encuentro (79% de posesión en el primer tiempo), pero no consiguió penetrar la última línea guaraní, que permaneció compacta y bien parada en el área propia.
Al minuto de juego, Junior Alonso tuvo la primera aproximación paraguaya tras un córner cerrado de Julio Enciso, y a los 41 llegó el tanto que adelantó a los sudamericanos en el marcador: un centro de Matías Galarza conectó Enciso de cabeza para decretar el 1-0. En el complemento, Alemania igualó con un gol de Kai Havertz a los 53 minutos, luego de un centro de Florian Wirtz. El resto del tiempo reglamentario e incluso la prórroga siguió con un dominio territorial germano sin poder traducirlo en goles, y un Paraguay cerrado defendiendo con nueve jugadores en el área.
El drama y la heroica definición en penales
La tanda de penales fue la primera del torneo y tuvo un sustento emotivo inmenso para el pueblo paraguayo. Orlando Gill, arquero de San Lorenzo, fue la figura excluyente al detener los remates de Kai Havertz y Woltemade. Los disparos de Mauricio, Gustavo Gómez y Matías Galarza para Paraguay fueron efectivos. Alemania tuvo chances de igualar y hasta de ganar cuando Neuer le atajó un penal a Balbuena, pero un error de Sanabria y la conversión de Amiri obligaron a seguir en una tanda extendida.
Finalmente, con José Canale anotando su penal y Jonathan Tah enviando su tiro por encima del travesaño, Paraguay selló una clasificación histórica y dejó afuera a una potencia que no había podido superar la primera ronda en los dos Mundiales anteriores. Para los guaraníes, esta victoria significó mucho más que avanzar en el torneo: es la confirmación de su crecimiento y un orgullo nacional.
El próximo rival para Paraguay será quien avance del duelo entre Francia y Suecia, en un cruce que seguramente tendrá máxima atención mundialista. El seleccionado de Alfaro quedó entonces en el centro del foco, con la posibilidad de seguir escribiendo una historia inolvidable en esta Copa del Mundo.








