El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que la primavera 2026 llegará con más lluvias y temperaturas algo por debajo de lo normal en amplias zonas del país. Este escenario está vinculado al desarrollo de El Niño, el fenómeno climático que este año alcanzó su fase más fuerte desde hace 30 años y se espera que sus consecuencias se extiendan hasta abril de 2027.
Primavera con lluvia y clima inestable
Según el informe trimestral del SMN, entre septiembre y noviembre se prevén precipitaciones superiores a la media especialmente en el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, áreas con probabilidades más altas de lluvias intensas. También se espera que regiones como La Pampa, el sudoeste bonaerense y el noreste patagónico superen sus valores habituales de lluvia. En contraste, zonas del NOA, Tierra del Fuego y el sudoeste de Santa Cruz podrían registrar lluvias normales o por debajo del promedio.
En cuanto a las temperaturas, el norte argentino tendrá registros normales o levemente superiores a los esperados, mientras que Cuyo, Buenos Aires, Córdoba y el centro-norte de la Patagonia podrían experimentar un descenso térmico con marcas inferiores a lo habitual.
Ciclogénesis y alerta climática en curso
El último fin de semana de septiembre estuvo marcado por una ciclogénesis, un centro de baja presión que generó tormentas, ráfagas de viento de hasta 75 km/h y acumulados que en algunos lugares del Litoral y la región Centro superaron los 100 milímetros, una cantidad equivalente a la lluvia de un mes en pocas horas. Este fenómeno tuvo su máxima intensidad sobre Uruguay, provocando un desplazamiento de las lluvias hacia el sur de Brasil, litoral argentino y el sudeste bonaerense.
El SMN advierte que esta ciclogénesis no es un evento aislado, sino parte de una dinámica favorecida por El Niño. Para los próximos días se espera que las tormentas cubran más del 65% del país, con riesgos de granizo y descensos térmicos, especialmente en la región Metropolitana de Buenos Aires y la costa atlántica.
El Niño más potente en tres décadas y lo que viene
El director del SMN, Pedro Di Nezio, destacó que el actual evento de El Niño es comparable en intensidad con el histórico fenómeno de 1997. El pico máximo se prevé para diciembre, pero la vigilancia se mantendrá activa hasta al menos abril de 2027, cuando podrían registrarse las mayores consecuencias, como inundaciones severas en el Litoral, norte de Buenos Aires y Santa Fe.
El meteorólogo explicó que El Niño incrementa la probabilidad de tormentas al modificar la circulación atmosférica, favoreciendo el choque de masas de aire cálido y frío. Además, alertó sobre la posible llegada de La Niña después de este ciclo intenso, un patrón que podría traer un período prolongado de sequías, un desafío para el sector agropecuario y la gestión hídrica del país.
Un reciente estudio publicado en Science, basado en datos extraídos de corales en las Islas Galápagos, confirma que el fenómeno de El Niño actual presenta variaciones nunca antes registradas en tiempos históricos, lo que refuerza la necesidad de prepararse ante condiciones climáticas extremas.
Finalmente, el SMN insta a aprovechar las lluvias este año, especialmente en regiones con décadas de déficit como Cuyo, y a fortalecer la infraestructura para mitigar el impacto de las inundaciones y otros eventos asociados a estos cambios climáticos.






