En medio de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito que acumula tres meses de polémica, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, recibió un nuevo respaldo del presidente Javier Milei, que descarta su remoción a pesar de la presión política y judicial.
El oficialismo logró postergar la definición en el Congreso hasta el jueves 2 de julio, fecha en la que Adorni tiene previsto presentar su primer informe de gestión ante el Senado con la esperanza de desactivar el pedido de interpelación que podría tratarse el martes en Diputados.
La resistencia de Milei y el contexto político
Fuentes cercanas al gobierno aseguran que para el mandatario cualquier reemplazo de Adorni implicaría una pérdida de poder y resultados aún peores en su gabinete. La relación amistosa del jefe de Gabinete con otros dirigentes claves como Santiago Caputo y la secretaria general Karina Milei fortalece su posición ante los rumores de renuncia o traslado a embajadas, opciones que se desmintieron desde el oficialismo.
En contraste con apoyos internos, la senadora Patricia Bullrich y sectores del PRO y la UCR cuestionan la continuidad del ministro coordinador. Sin embargo, en Balcarce 50 interpretan estos pedidos como síntoma de ansiedad más que de rechazo real entre los aliados. Mientras tanto, la administración libertaria trabaja para armar un discurso que controle el daño político ante el Senado.
Presión judicial y juego de tiempos
La causa judicial se reavivó tras la filtración de gastos personales en blanquería, que derivó en la solicitud de indagatoria para el hermano de Adorni, Francisco, por presunto enriquecimiento ilícito. Aunque la defensa insiste en que no hay elementos concluyentes para desplazar al funcionario ni que la causa afecte directamente al gobierno, la tensión crece en la agenda política.
Frente a esta situación, Milei se mostró inflexible y se manifestó irascible con quienes sugirieron cambios, reafirmando su confianza en Adorni y evitando confrontar con la justicia hasta no tener una definición clara. En ese marco, sostienen que el mandatario apuesta a que los tiempos y la exposición pública en el Senado cambien el rumbo de la discusión, más que ceder a los reclamos.
En resumen, el caso Manuel Adorni se convirtió en un foco crítico para el oficialismo, que hasta ahora intenta ganar tiempo y minimizar los movimientos que puedan desestabilizar el gabinete. Mientras tanto, Milei controla el tablero político con una apuesta clara a la permanencia y el dialogo parlamentario para sostener a su hombre de confianza.






